El arbitraje argentino atraviesa horas de profundo dolor tras la muerte de Emanuel Leguizamón, el joven juez que falleció en un grave accidente vial ocurrido en Santa Cruz, cuando regresaba de cumplir funciones oficiales en el sur del país. Tenía 24 años y su carrera estaba en pleno crecimiento dentro de la estructura nacional.

Leguizamón se había convertido en árbitro profesional de la Asociación del Fútbol Argentino hace poco más de un año, un paso clave que marcaba el inicio de su proyección en las categorías profesionales. Formado en la Liga Cultural de Fútbol, había comenzado su camino en el arbitraje a los 18 años, con una evolución sostenida que le permitió escalar rápidamente dentro del sistema.

En el ambiente del fútbol pampeano era valorado por su perfil bajo y su seriedad dentro del campo de juego. No buscaba protagonismo, una característica que le permitió manejar encuentros exigentes del Torneo Regional Federal Amateur. De hecho, horas antes del siniestro se había desempeñado como cuarto árbitro en el partido entre Boxing Club y La Amistad, disputado en Río Gallegos.

Su llegada al profesionalismo había sido celebrada públicamente por él mismo. “Llegó el día más esperado. Soy árbitro profesional de la Asociación del Fútbol Argentino”, escribió en sus redes sociales, donde también había expresado su gran objetivo de dirigir algún día en un Mundial.

Dentro de su recorrido reciente se destacaba la dirección de la final del Torneo Provincial entre Alvear FBC y All Boys de Santa Rosa, una designación que confirmaba la confianza depositada en su trabajo. Además, su pasado como jugador en Deportivo Penales era una experiencia que él mismo consideraba fundamental para comprender el juego y ejercer la autoridad con empatía.

Fuera del arbitraje, Leguizamón trabajaba en el rubro inmobiliario, una actividad que combinaba con las exigencias de los viajes y las designaciones nacionales. Su proyecto personal apuntaba a poder dedicarse de lleno al arbitraje y seguir creciendo en el plano internacional.

El accidente ocurrió durante el regreso hacia La Pampa, en un contexto habitual para los árbitros del interior, acostumbrados a recorrer miles de kilómetros para cumplir con sus compromisos. Esta vez, el viaje quedó trunco sobre la Ruta Nacional 3, cerca de Caleta Olivia.